Isabel Conde

Hombres por Civilizar- Isabel Conde

Hombres por Civilizar- Isabel Conde

Placer y Poder: Romance, Erótica y Sexo entre la Virgen y el Mafioso Millonario y Dominante
No soy ninguna santa. Al contrario. Me casé a los 18 con un mafioso para poder disfrutar de una casa bonita y una vida sin complicaciones. Por supuesto, olvidé que mi marido era un auténtico cretino, algo que solo empeoró con los años.
Sin embargo, un día pasó lo imposible; Faltaba una semana para firmar los papeles del divorcio, mi marido metió la pata demasiado hondo, y a mí me tocó pagar las consecuencias. Me convertí en el pago, secuestrada por otro mafioso para saldar sus deudas.
Debí verlo venir.
Arthur siempre me había deseado. Siempre.
Y Arthur era la principal competencia de marido.
Sin embargo, Arthur era… diferente.
Inspiraba poder, miedo, y… deseo.
Podía ver cómo me devoraba con los ojos.
Y ahora era suya.
Sorpresa la mía cuando descubrí a quién y a qué me enfrentaba de verdad. Arthur no tenía escrúpulos, piedad o remordimiento, pero se preocupaba por mí. Además… ¿y si siempre lo había deseado? ¿Y si mi marido sólo se casó conmigo para ocultar su homosexualidad? ¿Y si sigo virgen?
Sólo quería dejar que ese animal me destrozase y me tomase en matrimonio. A mis 21 años, siendo la obsesión de un capo de la mafia, y con mi historial, ¿qué esperas? Tras destrozar su dormitorio y foll*rmelo contra los cristales rotos solo quedaba una cosa por hacer.

Álex Maravilla: Y la Hija de su Mejor Amigo
De joven era un bala perdida. Alcohol, motos, sexo y una decepción para mi familia. Me gradué en administración y dirección de empresas de rebote, entre resacas y noches de juerga, solo para que a mi madre no le diese un infarto.
Sin embargo, mi única bala en cargador funcionó de Maravilla. Me endeudé hasta los huesos para fundar “Maravilla”, una empresa de fiestas capaz de conseguirte lo que quieras; strippers, gígolos, alcohol, barcos, hoteles… nómbralo y es tuyo.
Sin saber muy bien cómo he terminado convirtiéndome en un multimillonario de traje y corbata, con actitud de tiburón en la oficina y, bueno, en la cama. Todo el mundo sabe de mi reputación, y saben que, si quieren divertirse, soy necesario.
Ahora bien, cuando me invitan al cumpleaños de Alessa, la hija de mi socio, deseé no haber aparecido. Alessa era la mujer más despampanante que he conocido, y cada fibra de ella, desde sus curvas hasta sus labios me invitaban a hacerla pedazos. Y aún así, cuando abrió la boca, descubrí a la vez cómo podía proyectar inocencia peor deseo, obediencia pero insumisión.
Era la hija de mi mejor amigo, el hombre con el que fundé “Maravilla”, pero no podía evitarlo. Era un depredador, y aquella chiquilla, que apenas pasaba los 20 años, iba a ver de qué estaba hecho un hombre de verdad como yo.

Noche Eterna: Sexo, Pasión y Amor Verdadero
Conozco a los tipos como él.
No se van a casar contigo.
Tienes suerte si siguen ahí al amanecer.
En el fondo lo sabía.
Todos los príncipes azules están muertos.
Aunque yo siga buscando el mío.
Aquella noche tuve que darme un capricho.
Alto. Divertido. Fuerte. Decidido. Guapo.
Era suficiente para una noche.
El sexo estuvo bien. Muy bien.
Hasta durmió conmigo.
Pero esperaba que se largase al amanecer.
En su lugar me encontré el desayuno en la cama.
Otro polvo, pensé. Y pasó.
Pero no lo hizo por eso.
Tenía abdominales de acero.
Era el mejor abogado de la ciudad.
Y no repetía mujer por las noches.
Salvo conmigo.
Fue fácil enamorarse de él.
Él era pecado y sexo. Pasión y placer.
Cuidado y cariño. Humor y risas.
Y le gustaba. Le gustaba de verdad.
O eso comencé a creer. ¿Podía ser verdad?

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Vicente- Isabel Conde

Vicente- Isabel Conde

Vicente era un titán.
Joven. Atractivo.
Descarado. Rico.
Y CEO de mi empresa.

Yo. su nueva secretaria.
Yo. llevaba su agenda.
Sus reuniones de negocio.
Sus polvos de una noche.

Me dolía.
Yo me amaba.
Y entonces me invitó a cenar.

Iba a ser su nueva muñeca.
Y no quería.
Pero sí quería.

Vicente era.
. el multimillonario que todas querían.
Y yo podia tenerlo.

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Daniel, Musculos de Azucar- Isabel Conde

Daniel, Musculos de Azucar- Isabel Conde

Daniel era un joven de 27 años.
Atractivo. Dotado…
Fuerte. Divertido.
Pero era mucho más.

Creció huérfano.
Con el gimnasio como refugio.
Solos él, su hermano, y su tío.

Hoy es mi entrenador personal.
Su historia me conmueve…
Pero sus músculos me mojan.
Y no puedo evitarlo.

Le deseo.
Pero no debería.
Además, no parece darse cuenta.
¿Cómo de obvio debo hacérselo ver?

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Amor Latente- Isabel Conde

Amor Latente- Isabel Conde

Bárbara Jensen ha besado a demasiadas ranas.
Lo tiene claro: El príncipe encantado no existe.
Demasiados errores y desastres en su vida romántica.
Es mejor estar sola y olvidarse de los hombres.

Pero todo cambia cuando Víctor Sanz aparece.
Su nuevo vecino trajeado de aspecto solitario y peligroso.
Alto, guapo, atlético, reloj de plata, barba de tres días.
Sonrisa encantadora pero triste, nudillos ensangrentados.

El nuevo jefe de policía de la ciudad, pared con pared.
Ella intenta contenerse. Evitarle. Él también.
Pero semana tras semana terminan viéndose.
La realidad siempre gana. ¿Y si son perfectos para el otro?

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Noche Eterna- Isabel Conde

Noche Eterna- Isabel Conde

Conozco a los tipos como él.
No se van a casar contigo.
Tienes suerte si siguen ahí al amanecer.

En el fondo lo sabía.
Todos los príncipes azules están muertos.
Aunque yo siga buscando el mío.
Aquella noche tuve que darme un capricho.

Alto. Divertido. Fuerte. Decidido. Guapo.
Era suficiente para una noche.
El sexo estuvo bien. Muy bien.
Hasta durmió conmigo.

Pero esperaba que se largase al amanecer.
En su lugar me encontré el desayuno en la cama.
Otro polvo, pensé. Y pasó.
Pero no lo hizo por eso.

Tenía abdominales de acero.
Era el mejor abogado de la ciudad.
Y no repetía mujer por las noches.
Salvo conmigo.

Fue fácil enamorarse de él.
Él era pecado y sexo. Pasión y placer.
Cuidado y cariño. Humor y risas.

Y le gustaba. Le gustaba de verdad.
O eso comencé a creer. ¿Podía ser verdad?

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Alex Maravilla. Y la Hija de su Mejor Amigo- Isabel Conde

Alex Maravilla. Y la Hija de su Mejor Amigo- Isabel Conde

De joven era un bala perdida. Alcohol, motos, sexo y una decepción para mi familia. Me gradué en administración y dirección de empresas de rebote, entre resacas y noches de juerga, solo para que a mi madre no le diese un infarto.

Sin embargo, mi única bala en cargador funcionó de Maravilla. Me endeudé hasta los huesos para fundar “Maravilla”, una empresa de fiestas capaz de conseguirte lo que quieras; strippers, gígolos, alcohol, barcos, hoteles. nómbralo y es tuyo.

Sin saber muy bien cómo he terminado convirtiéndome en un multimillonario de traje y corbata, con actitud de tiburón en la oficina y, bueno, en la cama. Todo el mundo sabe de mi reputación, y saben que, si quieren divertirse, soy necesario.

Ahora bien, cuando me invitan al cumpleaños de Alessa, la hija de mi socio, deseé no haber aparecido. Alessa era la mujer más despampanante que he conocido, y cada fibra de ella, desde sus curvas hasta sus labios me invitaban a hacerla pedazos. Y aún así, cuando abrió la boca, descubrí a la vez cómo podía proyectar inocencia peor deseo, obediencia pero insumisión.

Era la hija de mi mejor amigo, el hombre con el que fundé “Maravilla”, pero no podía evitarlo. Era un depredador, y aquella chiquilla, que apenas pasaba los 20 años, iba a ver de qué estaba hecho un hombre de verdad como yo.

Advertencia: Una novela romántica con erótica explícita y dirigida a un público adulto. Sin engaños, con final feliz, y escenas de alto voltaje no aptas para gente fácil de impresionar.

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