M. A. Petersen

DRAG: ¿Te atreves?- M.A. Petersen

Drag. Te atreves- M.A. Petersen

Tras algo más de un año desde su arrollador éxito en un prestigioso reality show de dragqueens*, Roy no ha parado de trabajar como transformista. Su hilarante y algo perverso personaje “Bianca”, dotada de la más irreverente boca, con su maquillaje recargado al máximo y orgullosa de ser siempre políticamente incorrecta, acepta una oferta de trabajo por seis meses con el holding Corona, una empresa dedicada en todo lo amplio al espectáculo y los clubes nocturnos.

Pese a la inmejorable paga, los horarios cómodos y las prestaciones de lujo, ante los ojos de la mayoría, incluido su mejor amigo Stan, el principal bono será su nuevo jefe, Domingo Corona, un joven y exitoso empresario, dotado de un cuerpo y un rostro capaces de encarnar las fantasías eróticas de la mayoría de las mujeres. y buena parte de los hombres.

Consciente de que dejarse seducir por semejante tiburón puede resultar perjudicial en todo sentido para sus planes, además de un verdadero dolor de cabeza, Roy intentará reprimir cada instinto y emoción que Domingo insista en despertar y potenciar, sin embargo hasta el más irónico y antiromántico de los bufones tiene límites de resistencia. y un pequeño y ácido corazón.

Divertidas aventuras y desventuras, además de MUCHA PASIÓN harán que el lector se enamore completamente de uno de estos inusuales protagonistas. o de ambos.

Leer más

Me perteneces- M.A. Petersen

Me perteneces- M.A. Petersen

Ryan Williams, el “chico estrella” de una importante firma legal, libre de ataduras, guapo, trabajador e inteligente, ha organizado bajo sus términos cada próximo paso en su vida, partiendo por lo fundamental: gozar de su éxito y dejarse querer. Sin embargo todas sus convicciones comienzan a temblar porque su nueva e irreverente secretaria, Elizabeth Miles, ha decidido sin pudor que va a seducirlo, a invertirle los papeles y a ponerlo a arder a su antojo, prometiendo llevarlo a límites insospechados de placer a cambio de una sola intransable condición: ser su sumiso.
¿Podrá Ryan cederle el control a aquella inusual chica, rompiendo con sus prejuicios masculinos? ¿Qué tendrá planeado Elizabeth para guiarlo hasta entregarse con absoluta y total devoción? Por qué, si es lo que ambos desean, ¿una relación que se alimenta esencialmente del más intenso placer parece no ser suficiente?
Ven y averígualo…

Leer más

El Encanto del principe azurro- M. A. Petersen

El Encanto del principe azurro- M. A. Petersen

Un día cualquiera en que la vida por fin comienza a darte un descanso al agobio de años de problemas familiares, laborales y económicos, dejándote ver la luz al final del túnel, ¡no te descuides! Ese precisamente puede ser el día en que aparezca tu más temible competidor, el que puede definitivamente cerrarte la puerta a la felicidad.
Al menos eso es lo que creyó Blake Ward de Jack Hauteville, el chef de comida italiana más reconocido del país, quien no dudó en armar un alboroto en su pequeño restaurante familiar, alegando el plagio y “destrucción”de sus recetas con la potente voz de un barítono.

Pese a la amenaza de una demanda que acabaría con su negocio y su delicada situación familiar, le es imposible no perder el hilo de sus pensamientos antes de enfrentar a su acusador: “Jack Hauteville suena mucho más a francés que a italiano, pero este adonis es cien porciento puro azzurro”.
Alto. ¡No! Extremadamente alto, el hombre no tenía físicamente nada que envidiarle a los dioses paganos de sus ancestros, dueño de un cuerpo vigoroso que la ropa no lograba ocultar y que no temería definir como perfecto, ceñido en la más increíble y maravillosa piel bronceada imaginable. Y como si tales dones no fueran suficientes, su cabello oscuro y barba cuidada llamaban a acariciar sus facciones cinceladas a mano, que harían brotar hasta en la más frígida el deseo irrefrenable de robarle un beso a esos labios que. y sus ojos del color de los mares del Caribe rodeados de eternas pestañas que harían pecar a. ¡Dios! Debía dejar de mirarlo y controlar aquella situación, pero era tan difícil ser ecuánime ante semejante belleza.
Ese nada menos sería su verdugo, ¿o acaso la forma en que su enojo se había apaciguado en el instante mismo en que la había visto debía devolverle algún grado de esperanza? Más aún, ¿tendría que escuchar a su mejor amiga y aceptar la idea de que tal vez aquel hombre podía ser en verdad el Príncipe Encantado destinado a rescatarla?
Te invito a averiguarlo.

Leer más